Bienvenidos a Vagina Town, la ciudad vasectomizada, donde el respeto hacia los demás y la igualdad entre especies no existe.
Bienvenidos a la ciudad donde la misoginia es fomentada,
por las propias mujeres. Esas Beyoncés y Lucy Lius de polígono, que mueven sus
culos al son de esa metástasis sonora llamada “electro latino”, que probablemente
se gestaría en el inodoro de un productor azteca, cuya tatatara abuela
seguramente fue sodomizada por Hernán Cortes y ahora se cobra así su particular
venganza sobre el imperio Español.
Ese imperio lleno de subnormales, patéticos y penosos que
venden sus tristes almas, o lo que les queda de ellas, si es que alguna vez
tuvieron, al mejor postor por mojar la insignificante expresión de la virilidad
que tienen entre las piernas, en cualquier vagina que este a menos de un metro
de distancia.
Y es que entrar a cualquier local donde se sirven bebidas
espirituosas, las únicas que consiguen, que como buen neoyorquino que soy, no
ejerza mi derecho de comprarme una ametralladora y hacer un buen uso de ella. Decía
que entrar en cualquier local de esta índole, es como estar en el corredor de
la muerte, las Beyoncés de polígono, te juzgan y te miran como un criminal mientras
tú te abres paso hacia la muerte, en un pasillo con paredes de pollas erectas que
intentan penetrar en un agujero a toda costa.
Y es que el comportamiento de mis camaradas de especie,
me proporciona arcadas, peores que las de la peor de las resacas. Sobre todo
cuando les veo extender sus alas de ave carroñera y acosar y perseguir con su patetismo
a todo conejo que corretea por el campo.
Precisamente son ellos los creadores de estas falsas
divas, de estas Cleopatras que visten bisutería barata y que creen que sus
vulvas están esculpidas en oro de dieciocho quilates. Zorras que se creen con derecho
a juzgar a los demás, a mirar por encima del hombro a todo bicho viviente con alevosía
y hasta con misericordia, mientras sus fieles súbditos intentan meterse en sus
coños sin importar como, sin dignidad ni respeto ninguno hacia ellos mismos, ni
hacia los demás.
Así es la vida en Vagina Town, una ciudad donde la misoginia es llevada a cabo
por las propias mujeres y donde los hombres se vasectomizan hasta el alma, sin
importarles absolutamente nada las consecuencias.
Los mayas dijeron que el fin del mundo estaba cerca, y viendo cómo se vive hoy en día en Vagina Town, quizás no estaban tan equivocados.

